9 de marzo de 2017

90 MINUTES AL CAMP NOU SONT TRES LONGS


     Fue algo inenarrable, una remontada histórica. Es un hito más que sumar a Kaiserlauten, a Stamford Bridge, y esta vez fue Sergi Roberto el elegido.

     Fue una semana para creer, para soñar que Luis Enrique diseñó desde la visita al Manzanares. Fue un guión casi imposible de cumplir, porque en el 87 se necesitaban 3 goles para clasificarnos.

     Fue una apuesta a doble o nada, un planteamiento que rozaba el suicidio ante un rival cobarde, dirigido por un entrenador miedoso que no quiso jugar a nada, que se limitó a dejar pasar el tiempo sin intentar cuatro pases seguidos, fiándolo todo a defender y a aprovechar una contra para, como así sucedió, obligar al Barça a marcar 6 goles, lo que a todos nos parecía imposible, sobre todo a la Uefa.

     Fue un triunfo de la fe, de ese Barça eterno que es la envidia de todos desde hace 25 años, de la envidia sana(llamada admiración)  de los que aman este deporte y la envidia insana de los que, incapaces de borrarse el yugo y las flechas de la cabeza, dejan su bilis en las páginas de sus columnas o en los micrófonos de sus emisoras y se encomiendan a los villaratos de turno para justificar su odio.

     Fue una victoria del futbol frente al racanismo, utilizando otras armas adaptadas a las circunstancias, de una plantilla que hizo de la necesidad virtud, un Barça que nos despertó aquellas mariposas en el estómago que creíamos olvidadas.

     Un éxtasis final que nos hizo saltar del asiento, que nos arrancó unas lágrimas habitualmente ausentes y que ayer nos recordó que de la tristeza a la euforia solo hay detalles.

     En esa caverna oscura en la que la luz no es necesaria porque se escribe al dictado el colegiado Deniz  Aytekin ha pasado al  imaginario de los enemigos desplazando a Ovrebo de lo más alto del podium, en el que, entre mentiras y desprecios, lo habían colocado.

     Ayer todos, desde Ter Stegen providencial hasta Sergi Roberto, el héroe menos esperado, escribieron una página,que si alcanzamos la Champions la recordaremos para contarla en los momentos malos.

     Y los culés aprendimos que un error arbitral a favor que te permita vivir un dia como el de ayer, que te permite una gesta como esta, que te inunda de felicidad y te hace caminar como si fueras más alto, también se disfruta. Y podemos entender a esos madridistas, sobre todo a los que vomitan en medios de comunicación, acostumbrados a que les regalen penaltis en cada remontada.


     La foto de Leo encima de la grada es un monumento a la fe, una oda al compromiso, un poema mudo titulado VICTORIA

     Con una sentencia que nos pone "la gallina de piel"

     OH CAPITAN, MI CAPITAN

5 de marzo de 2017

LA ULTIMA TARDE EN RADIO MARCA



     La palabra museo significaba en la antigua Grecia "la casa de las musas" y entre ellas estaba Clio, la musa de la historia, y Polimnia, la musa de la pantomima.

     De leer nuestro escrito de ayer, solicitando que se le retiren al Real Madrid las 4 copas de España de principios del siglo XX, ambas podrían discutir durante siglos en sus tronos del Olimpo.

     La historia dice que esas 4 copas(y otras 2 del Athletic club) las anotó el Madrid en su palmarés cuando no existía la RFEF y con ese mismo argumento se le niega al Barça la liga de 1937 y al Levante la copa de ese mismo año.

     Hay que recurrir a la otra musa, a Polimnia para que permita que una pantomima de torneo engorde un palmarés, en algún caso sin llegar a disputarse y en otros en los que solo participaba el Real Madrid y otro, en una suerte avanzada del Juan Palomo tan habitual en los blancos, que ya repitieron con éxito en un trofeo europeo organizado por ellos mismos y un periódico francés, para mayor gloria de quien dirigía entonces los designios de España.

     Hoy nuestro programa se une a la petición del historiador Joaquim Molins y exigimos a la RFEF que en cumplimiento de suspropias normas haga desaparecer esas copas de un palmarés que está engordado de forma artificial.

     Es probable que nos tachen de locos, y que algunos vean en ello un simple brindis al sol. Que se queden mirando el dedo cuando señalamos a la Luna, pero seguiremos insistiendo.

     No sería el primer caso en el que la verdad enfrentándose al poder, le venza.

     Hubo un tiempo en el que muchos se reían pensando que aquello era una tormenta de verano.


     Pero Noé se dedicaba a hacer su arca.

     Nos encantaría que Clío ganase la batalla. La historia debería imponerse, siquiera por una vez, a la pantomima.


     Esta fue el último editorial que leyó nuestro director en Radio Marca Barcelona, en el último programa antes del despido por parte de la emisora.

     El hecho de que el programa, días antes se uniera o promoviera la inicitativa fue, presuntamente, el detonante para que alguien bajara el dedo y nos suprimieran el programa.

     Marca no tiene empacho en tener en sus páginas a un redactor que habla de los catalanes como "polacos" o habla del Barça como "los tipos esos de la esquinita" con un desprecio absoluto, pero si alguien se mete con el Real Madrid saca las armas y no tiene miramientos.

     Hoy escuchaba a alguien en la radio hablar de las tres "T" de todo negocio: Talento, tecnología y tolerancia. De las dos primeras no voy a opinar, pero de la tercera, en la citada emisora, el depósito lo tienen en reserva.

     Este viernes El Penalti seguirá en Radio Estel. Deseamos a nuestros amigos del programa que sigan sin mordaza, que sigan defendiendo al Barça, y que continúe el sueño.

   

   

20 de febrero de 2017

DIVISION, PITOS, TRISTEZA. PURO BARÇA


     Semana complicada la última. Se logró el pase a la final de la Copa del Rey pero el juego no fue bueno y es posible que la suerte nos hiciera un guiño para ayudarnos a lograrlo.

     Fuimos a Paris y salimos trasquilados, humillados y nos dejan con un pie y medio(o puede que más) en la calle, y cuando algunos rumoreaban(en voz baja para no parecer locos) la esperanza de remontar, llega el partido ante el Leganés y el modesto equipo madrileño nos da un baño en casa mereciendo, al menos, un empate, que se rompió gracias a un absurdo penalti(clarisimo pero absurdo) que Villanueva, esta vez, no pudo negarse a señalar.

     Y Messi con rabia logró el gol de la victoria sin celebrarlo, con cara de pocos amigos, en un Camp Nou que con su absentismo habitual apenas llegó a los dos tercios de aforo, se dedicaba a pitar y a insultar a los jugadores, en un ejercicio de amnesia que olvida que en los últimos 12  años hemos sido el club con más títulos de España y casi de Europa, con 4 champions, 8 ligas y 4 copas, ahí es nada.

     Evidentemente no pretendo decir que hay que aplaudir cuando se juega mal, ni que haya que vivir de esos 16 títulos(casi la mitad de los disputados) sin pensar en nada más, pero silbar a quien lo está intentando todo no parece el mejor remedio para conseguir que mejore.

     Nos hemos negado a ver que la plantilla envejecía, que el estilo tenía que mutar para reinventarse, que habia que fichar piezas importantes y no solo suplentes, y el resultado empieza a verse.


     Por fin parece que el cambio de ciclo está llegando y que en el puente aéreo han venido los peores vicios de nuestro rival. Malas caras, broncas con la prensa, entrenadores en la cuerda floja, y tristeza, mucha tristeza.

      La única ventaja que tienen allí es que Florentino tiene un palco que en Can Barça nunca podremos tener, y que allí se hacen negocios(Bárcenas dixit) que en el nuestro ni siquiera se plantean.

     Pero también es cierto que alli, cada partido van 90.000 personas a animar a los suyos, que en liga copa y Champions(de pago, por cierto) nunca hay entradas, y que forman un ambiente que en el Camp Nou solo vemos cuando vienen los blancos, y si pidiéramos el dni a los que acuden al campo nos sorprenderíamos de la escasez de coincidencias con el carnet de socio.

     ¿Qué nos está pasando? ¿Hay solución? ¿Volveremos a los fichajes de cada temporada, a los "aquest any si" de mi juventud, a celebrar una copa como un éxito?

     Ayer, ante un Leganés ordenadito, que por algo es una de las cenicientas de la primera división(con el mérito que esto de por sí tiene en una ciudad pequeña) vimos a un Barça irreconocible, con 10 extranjeros, en el que la cantera se limitaba a Messi, Rafinha y Sergi Roberto, y en el que el estilo parece haber pasado a mejor vida, sin que la nueva idea acabe por imponerse.

     Y Luis Enrique, con rostro agotado, parece un alma en pena, dedicada a la bronca con la prensa y cuyas ideas parecen haber desaparecido, parecen haberse congelado, y da la ensación de que  el equipo ha dejado de creer en él.

     Que la Audiencia vuelva a imputar al Barça, a Bartomeu, a Neymar y a todo lo que se mueva, no es más que la consecuencia de lo comentado unas líneas más arriba, y tampoco merece la pena entrar a discutirlo. Ya hace tiempo que muchos pensamos lo que pensamos de estos temas y se confirman nuestros temores.

     En el fin de semana hemos vuelto a ver, esta vez en baloncesto, un nuevo ejemplo de lo que es capaz de hacer un palco y de lo que influyen en los árbitros que alguien les reparta unos buenos abrazos. Un abrazo bien dado ayuda a que un colegiado no vea a Llull pisando una linea y permitiéndole ganar un partido que el Andorra ya había ganado en la cancha.

     Me da la sensación de que vienen malos tiempos, que vamos a pagar en el terreno de juego (y en lo que no es terreno de juego) los apoyos extra deportivos, perfectamente legales, pero tristemente molestos para quienes deciden, y puede que como José y Putifar, empecemos a ver unas vacas flacas acercándose en el horizonte, y empecemos a temernos lo peor.

     Mucha división, silbidos y tristeza. Y Messi sigue sin renovar.


     Puro Barça

10 de febrero de 2017

¿Y EL BARÇA,QUE, OTRA VEZ CAMPEON DE COPA?


Editorial de ayer  del programa El Penalti para para aquellos que no la escucharan.

Que el árbitro ante el Atleti se llamara Jesús Gil era un mal presagio. Y al final, más que a Jesús Gil acabó pareciéndose a Imperioso,  o a aquel famoso caballo de Atila del que  se decía que tras su paso ya no crecía la hierba.

El ínclito Jesus  Gil puso el listón a distinta altura, bajo para los rojiblancos y altísimo para los azulgrana, y superar ese listón no fue sencillo.

Los del Cholo Simeone salieron con el cuchillo entre los dientes y arrinconaron al Barça durante media hora, pero se salvaron los muebles y el gol de Suárez dio luz, tal vez inmerecida, a un juego poco atractivo, de épica más que de estética, de pelotazo mas que de buenos pases.

Un Barça que no llevaba smoking pero que fue capaz de lucir con orgullo el mono de trabajo, y que dejó decepcionados a muchos de la línea purista, pero más felices que el año pasado,  cuando ante el mismo rival en Champions, nos eliminó un error arbitral que no quiso ver un manotazo en el area rojiblanca. Tal vez eso animó a Simeone a pensar que en Europa lo tienen mas facil.

Y luego vino el show arbitral. Error tras error, amarillas absurdas que obligaron a expulsiones, un penalti de los de plató de Estudio estadio, y un gol legal anulado a los rojiblancos, hasta que tras 5 minutos de descuento nos llevó a otra final, la cuarta consecutiva, la séptima de las 9 últimas ediciones.

Pero poco se va a hablar en ese periodismo de bufanda de dicha gesta, y todo ha quedado oculto por el griterío de un gol mal anulado, tras el silencio cómplice de los mismos que en el gol de Griezzman en la ida  miraron para otro lado e ignoraron la agresion salvaje de Filipe Luis que Gil Manzano perdonó.

En resumen, una nueva final, ante un rival complicado, el Alavés y en un estadio que aún no es oficial.
 
Lo que es seguro es que en el Bernabéu estarán de obras como en los últimos años.

Este año ya debe de tocar poner Jacuzzi en los aseos.