30 de mayo de 2013

MERCI ABIDAL

 



 Se confirmó. Era algo ya sabido, pero esta mañana se confirmó. Eric Abidal se marcha del Barça. No porque él quiera irse sino porque , dicen, ya no hace falta en el equipo. “Es una decisión deportiva”, dice Zubizarreta, y los que de esto no entendemos, nos quedamos tristes, no sorprendidos porque la noticia no podía sorprendernos, pero  sí muy tristes.

     Dicen los que entienden que Abidal ya no estaba para jugar 90 minutos, semana tras semana, al ritmo que se necesita en este equipo. Y probablemente tengan razón. Tal vez los que entienden, encabezados por el entrenador (¿tu quoque, Tito?), para poder vivir de esto, para poder tomar las decisiones de forma totalmente imparcial, tienen que ser como el protagonista de un  cuento que leí de niño, que no sufría porque una bruja le había arrancado el corazón.

    Hoy el cuerpo me pide rebelarme contra la decisión de esta junta directiva, me pide preguntarme(¿preguntarles?) si Abidal no podía ser ese jugador 25 que en momentos puntuales disputa unos minutos en partidos fáciles, o que juega la copa del Rey, aunque ya no esté en las mejores condiciones. El jugador querido por todos que hace piña en el vestuario, el veterano al que consultan los jóvenes cuando se sienten asustados, perdidos en medio de las estrellas.

    Mi mejor amigo me dice que el Barça se ha portado bien con Eric, que le ha ofrecido quedarse como una especie de embajador por el mundo, con un cargo entre simbólico y práctico, y lo miro, muevo la cabeza afirmativamente y me quedo casi convencido, pero mi corazón me sigue diciendo que Abidal merecía seguir un año más. No sé con qué ficha, pero seguro que hubieran llegado a un acuerdo.

     Dice mi amigo que un club es como una empresa y que la decisión tomada es la correcta, y le contesto que Eric Abidal podía haber sido un símbolo de cara al exterior, un monumento a la superación, que en cada carrera, que en cada entrevista, que en cada visita a un hospital, hubiera vendido la marca “Barça”, que hubiera sido importante en ese vestuario, que hubiera podido aconsejar a los jóvenes que se lesionaran o enfermaran con su ejemplo. Y que ahora llevará otra camiseta en esas carreras y en esas entrevistas.

     Mi amigo insiste en  que bastante bien se ha portado el club, y que ninguna empresa haría algo diferente, y vuelvo a afirmar en silencio, pero al levantar la cabeza me apetece contestarle que por algo somos “mès que un club”, que se pueden tener 25 fichas y que nunca gastamos más de 22, y que la publicidad, la defensa de esos valores, el  precioso gesto de su renovación hubiera atraído a mucha gente a este club, al que tanto queremos. Que muchos niños que sufren su misma enfermedad lo hubieran tenido como héroe, que a muchos les hubieran comprado su camiseta en su cumpleaños.

     Pero mi amigo sabe más que yo de futbol, y de empresas, y de inversiones.

     Y aquello de “el corazón tiene razones que la razón no entiende”, para él no es más que una tontería, y que hay que pensar con la cabeza, y cuando le digo que no siempre la cabeza es la que está en lo cierto,  se ríe y me dice que soy un sentimental. Que no somos una ONG, que en estos tiempos hay que ser pragmático.

     Y pienso que en un club que mueve 500 millones, la ficha de Abidal hubiera sido la que más a gusto hubieran pagado algunos.

     Y que seguramente tendrán razón Zubi y Rossell,pero yo me sigo rebelando, como el niño que llevo dentro patalea de rabia ante lo injusto.

     Y recuerdo las carreras de Abi por la banda, y su gol al Real Madrid, y aquella Champions que levantó(grande Puyol, muy grande), y su gesto con aquel niño anónimo. Y mi razón me dice que posiblemente la decisión sea la más correcta desde un punto de vista deportivo y económico, que es una decisión empresarial, que esta vez han acertado.

     Pero mi corazón, que nunca fue muy listo, dice que no lo entiende. Y se empeña, absurda sinrazón , en que no es justo.

     Y simplemente grita, anónimamente.


     #MerciAbidal
   

26 de mayo de 2013

NEYMAR Y LA CAVERNA

     Por fin se confirmaba la noticia. Neymar fichará el lunes por el Barça para los próximos 5 años. Durante semanas, enviados del Real Madrid(a los que según Rubén Uría conocían como Mortadelo y Filemón) intentaban echar el resto en una operación que Rosell tenía atada desde hace bastante tiempo. Una operación que ahora veremos engordar y engordar en sus cantidades por parte de esa prensa que, ya que no ha podido lograr que el jugador acabara en el club de sus amores, intentará al menos desprestigiar su fichaje por el Barça.
El Santos habla de 30-35 millones, pero ellos pronto hablarán del doble.

     Evidentemente parece una jugada complicada. Un jugador como Neymar, acostumbrado a un juego anárquico, puede resultar una mezcla explosiva en el mismo equipo que Messi. Un jugador acostumbrado a ser el rey del equipo, el destinatario de todos los pases, el goleador casi único como Messi, va a tener que soportar una competencia dentro de su mismo equipo, y tal vez disputar el pichichi con 20 goles menos de los que marca ahora, aunque puede que el nuevo fichaje logre 30 y dispute con Cristiano la segunda plaza en el podio y hasta en el Balón de Oro. Parece complicado tenerlos contentos a ambos, y el entranador que tenemos tampoco parece un experto en lidiar con personalidades complicadas.

     Pero por otro lado, me imagino que alguien, hace unos años, hubiera logrado tener en el mismo equipo a dos jugadores como Messi y Cristiano con un delantero centro como Falcao. Manejar los egos podría ser complicado, pero con una delantera así, algún portero pediría la baja laboral antes de enfrentarse a ese equipo.

     Y he tenido dudas. Sin embargo, tirando de hemeroteca, se me ha ocurrido leer  lo que decía Juanma Rodríguez en su blog en Septiembre de 2011, cuando afirmaba que el jugador brasileño estaba más que fichado por el Real Madrid, y que en caso de incumplimiento de su contrato el FCBarcelona tendría que pagar 180 millones de euros como penalización.

     Luego se me ocurrió dar un vistazo a lo que, en ese mismo blog comentaba el periodista(antes de ir a lucir escapularios de Mourinho, cuando aún ejercía su profesión) sobre que Rossell estaba intentando torpedear el fichaje de Neymar por el Real Madrid (desviar el cauce de las cosas decía en esas fechas que intentaba hacer el presidente Rossell). Y por lo que decía, sin ninguna posibilidad.

     Con el café en la mano, la sonrisa en los labios y las ganas de seguir recordando, entré a buscar los artículos de Tomás Roncero  en Julio de ese 2011. Y decía el fanático pseudo periodista que “Sabemos que Neymar marcara una época en  el futbol mundial” añadiendo unas líneas después que “el joven crack esta loco por venir al Real Madrid” “Neymar prefiere venir al Real Madrid antes que ir al Barça y Rossell lo sabe. Es una incursión absolutamente estéril. Escrito queda”

     Poco tiempo después, el mismo Roncero, uno de los personajes que mas odio llevan dentro y que más bilis rezuma en su halitosis escrita, decía. tras reírse de que en el Barça se economizaba en fotocopias en color porque no hay dinero algo así como:

     “Acabo con Neymar. Me quedé a ver su exhibición ante Ecuador. Es un jugador que cuando coge la pelota sabes que va a pasar algo. Tiene encanto. Y Neymar va a marcar una época, y el chico la quiere escribió en el Real Madrid.Neymar jugará en el Real Madrid, y Rossell lo sabe mejor que nadie” Y deslizaba la posibilidad de que el jugador se incorporara al equipo blanco tras vencer al Barça en el mundialito, sueño incumplido de nuevo, y que Roncero calificaba de “posibilidad excitante

     Esta tarde, una vez que se ha sabido el fichaje de Neymar por el Barça, ha vuelto a convertirse en el nuevo Robinho, en el “Crestas” y algunos se han acordado de que dejó embarazada a una chica de 17 años, (¿algun sueño incumplido también?) y de que no es un jugador recomendable. Tenían las portadas preparadas, el éxito de Florentino, la derrota de Rossell, la habilidad del presidente blanco  y hasta Pedrerol en Punto Pelota (según comenta mi amigo Carlos de Zaragoza en su pedazo de blog), hablaba de que Florentino iba a arrebatarle a Neymar a Rossell en sus mismas barbas, y a algunos se les hacia la boca agua solo con imaginarlo(y en cierto restaurante se imaginaban una comilona para muchos pagando el mismo de siempre). Y el disgusto les ha hecho reaciionar tal y como estaba previsto.






          Uno en su blog habla de que como se puede pagar ese dineral habiendo un 25% de paro en España,(cuando no quedan argumentos, todo vale) y el otro  estaba deseando que Neymar viniera al Barça porque "no es jugador para el Real Madrid". Que ha hablado con 300 amigos y simpatizantes blancos y que ni siquiera uno solo desea fichar a Neymar. Que es un jugador que no gusta en el Bernabéu(en eso coincido, allí gusta mas Pepe o Khedira que jugadores que hagan regates, total para correr y robar, lo que menos falta hacen son privilegiados de este deporte).

     Y ha sido cuando he llegado a la conclusión de que Neymar es un pedazo de fichaje. Que si, que es un riesgo, que a lo mejor no congenia con Messi y hay que acabar vendiéndolo dos años más tarde, pero imaginarme a los dos, llevándose bien en la delantera.... Y al ver la reacción de los furibundos bufanderos,  me  he vuelto a acordar de mi viejo profesor de literatura cuando nos recitaba aquella fábula de Esopo y nos ponía el ejemplo de una antigua chica de su juventud  que nunca le hizo caso y de la que acabó diciendo que “tampoco era tan guapa”:


Es voz común que a más del mediodía
en ayunas la zorra iba cazando.
Halla una parra, quedase mirando
de la alta vid el fruto que pendía.

Causábale mil ansias y congojas
no alcanzar a las uvas con la garra,
al mostrar a sus dientes la alta parra
negros racimos entre verdes hojas.

Miró, saltó y anduvo en probaduras;
pero vio el imposible ya de fijo.
Entonces fue cuando la zorra dijo:
"¡No las quiero comer! ¡No están maduras!"

22 de mayo de 2013

LA MARCHA DE MOU


     Me preguntaba un amigo, culé también , por mis sensaciones tras el cese de Mourinho, tras su huida hacia Londres,  y por su fracaso final. Y reconociendo que la noticia me alegra, mis sentimientos son contradictorios, aunque predomina la sonrisa.

     Mourinho era la mayor amenaza con la que los barcelonistas podíamos enfrentarnos. Su futbol ramplón, aburrido, de lucha, de codazos en el que el espectáculo consistía en los pisotones de Pepe y las carreras de Cristiano, era el peligro mayor para el nuestro, de pase, toque y belleza.

     Su capacidad para amedrentar, acongojar, asustar y presionar a los árbitros (aliándose, que ese fue su gran error) con esa prensa siempre dispuesta a la ayuda, combinándolo con esas televisiones sumisas, entregadas a la causa, hubieran podido acabar convirtiendo la liga en una nueva edición de la mafia de los 60, aquella que todo lo ganaba, y que incluso en los reportajes del No-Do sigue causando vergüenza ajena.

     Su marcha supondrá un alivio temporal. Su fracaso, estrepitoso, dará una nueva dimensión a nuestra liga. Los partidos ante el Real Madrid podrán volver a ser simplemente deporte, y volveremos a estar pendientes de si juega Messi o de si Ozil se recupera del esguince.

     Y en ese sentido hay que agradecer que Mourinho no haya sido capaz de obtener un rendimiento mayor de esa plantilla que pusieron a su disposición. Una plantilla que en manos de alguien diferente, y contando con esas ventajas arbitrales que todos vemos casi cada semana, podría haberse convertido en un equipo histórico. Pero Mou siempre se mostró como es. En ninguno de sus equipos anteriores ha jugado a nada que no fuera esto. En cada equipo, en cada país, y lo repetirá en el Chelsea o donde vaya, ha hecho lo mismo.

     Vino, no con la idea de superar al Barça, sino  con la de desgastarlo, agotarlo en peleas barriobajeras, y obsesionado con  llevar el futbol preciosista del equipo de Pep al barro, a la cienaga en la que él se mueve con desparpajo. Y estuvo cerca de conseguirlo.

      Primero las insinuaciones de dopaje que salieron desde el  propio club(se tiene que estar muy desesperado para llegar a tanto), luego los insultos para dar a entender que los árbitros estaban en nómina azulgrana (Mesalina  y Popea hablando de virtud), la acusación a Busquets de racismo. El plan iba saliendo paso a paso. La salvaje agresión de Pepe a Alves fue convertida, tras unas cuantas cenas y unos cuantos sobres en un fingimiento del azulgrana. Y cualquier anécdota arbitral era elevada a
categoría de robo, un fuera de juego mal señalado  a ellos se convertía en gol anulado y  villarato . Pisarle la mano al rival era premiado con una renovación y el publico blanco ya había empezado a adoptar el “Pepe, mátalos” como su nuevo grito de guerra.
        
     Cometio muchos errores, pero  los suyos se los perdonaban todos. Empezando por su presidente que tras la agresión a un entrenador rival dijo que defender al Real Madrid era el señorío. Que cuando insultó a UEFA, Unicef, al FCBarcelona, a todos los árbitros europeos, cuando se burló de Platini, cuando montó aquella infame rueda de prensa de los ¿ Por qué?, fue defendido por Florentino Pérez. Que bajar al parking a amenazar  a un colegiado tambien era defender al club.

     Lo tenia “a huevo”. Pero lo estropeó. La gloria le rondaba, pero no estuvo fino. Abrió demasiados frentes, el pulso a la prensa y a Casillas le superó. Y sobre todo, perdió en el terreno de juego lo que había ganado en el fango. De nuevo su cobardía natural, su miedo a perder, lo derrotó.



     Porque si el tercer gol ante el Borussia entra, aunque hubiera sido de rebote, probablemente ante el Atlético de Madrid Ozil no hubiera fallado solo ante Courtois. Y de haber entrado esos dos goles. Mourinho, el mismo que agredió a un rival, el que insultó a los suyos y a los contrarios, el que ridiculizó y puso a los pies de los caballos a Casillas, ahora seria aclamado como el nuevo ídolo blanco.

     Ahora ni siquiera el propio Florentino ha sido capaz de defender sus últimas meteduras de pata. Se marcha dejando al madridismo, diga lo que diga el presidente blanco, dividido, enfrentado. Deja una plantilla en la que mas de la mitad de los jugadores querían marcharse de haber seguido él, y que también, por él, se han enfrentado entre ellos.

     Casillas, Ramos, Ozil, Pepe, Benzema, Di María, Higuaín y algunos más en una mesa. Arbeloa, Xabi Alonso, Diego López, Essien, Khedira y algún otro en la de enfrente. Y Cristiano, cada vez más harto de sus desprecios, solo contra el mundo en un rincón.

     De haberse quedado, el Real Madrid hubiera prescindido de más de media plantilla y los fichajes nunca hubieran sido Zidanes, sino Pepes, menos Iscos y mas Khediras, y los canteranos hubieran seguido en ese ostracismo en el que viven desde su llegada y mucho antes.

     Pero su marcha también hará que venga otro entrenador, que el equipo vuelva a tirar de talonario para reforzar y apuntalar los puestos importantes del equipo. Puede que el que venga haya jugado al fútbol, e incluso  es fácil que le guste este deporte, y con gente como Ozil, Cristiano, Benzemá, añadiéndole algún jugador ofensivo y en un sistema atacante que domine al rival, pueden ser capaces de disputarnos no solo los puntos sino incluso la hegemonía en el corazón de los espectadores. Un Real Madrid jugando al toque, con los fichajes necesarios, puede ser tremendamente peligroso para el Barça, y mas ahora que parece que los nuestros no están en su mejor momento y que se avecinan muchos cambios en la plantilla, y con Tito dando señales de que las cosas no van todo lo bien que desearíamos.
    
     A pesar de todo, por el futbol, por la tranquilidad, por el deseo de disfrutar de este deporte, me apetecía que Mourinho sacara la bandera blanca y se marchara. La prensa amiga y enemiga, los pseudo periodistas de bufanda, foto y escapulario( Mou es mi pastor, nada me falta), lo echaràn de menos.





     Pero el futbol español respirará tranquilo.
    
   

18 de mayo de 2013

MOU, QUEDATE



La zona atlética del estadio era un clamor. En la bancada triste se escuchaba el silencio. El milagro se acababa de producir, y lo que nunca había pasado en 14 años, se repetía de nuevo en una final en el Bernabéu.
     Casillas en el banquillo veía a Diego López cantando bajo la lluvia y encajando un par de goles de los que a él no le hubieran perdonado. Pepe, en la grada por defender a un compañero, se mordía los puños porque era un partido para él. Un partido sucio, de patadas y mordiscos, de pisotones al rival.  De codazos y agresiones. Y él no podía jugarlo.
     El Madrid se equivocó marcando pronto. Porque si un equipo de Mou logra un gol automáticamente ha de encerrarse en su área, ordenes son ordenes, a buscar las contras. Y ayer, enfrente, estaba otro maestro de la estrategia, solo que a éste lo adoran los suyos, que saben que nunca, nunca, serán insultados por su entrenador, y  que siempre, siempre serán defendidos.


     En la grada, la lucha también era desigual. En el sector rojiblanco todos del Atleti. En la acera de enfrente, una división típica cuando quien manda es alguien como Mou: casillistas, mourinhistas, pseudomadridistas, piperos, los del señorío y los de “Mou es mi pastor,nada me falta”,mas  los del Pepe mátalos, que ya no saben a quien adorar si hasta Pepe les falla,  mil especies en una misma fauna.

     Y Clos Gómez, que en esta ocasión había decidido que no iba a hacerle el trabajo sucio a los de siempre, que se empeñó en arbitrar sin colores, y no quiso ver penalti en un balón que le da a un atlético en la barriga, ni pitarlo en un desplome de Modric un metro alejado de la pierna del rival. Y sin penaltis, ese equipo baja mucho.
     Le permitió marcar un gol en una falta de Cristiano, pero tan difícil de ver en directo, como evidente en la televisión horas más tarde.
     Le perdonó la expulsión a Cristiano cuando alterado por las circunstancias, agredió a Juanfran. Pero no pudo evitarlo cuando la chilena al rival logró el objetivo. Anteriormente había enviado a Mourinho al vestuario porque en una falta absolutamente descarada de los suyos, que Clos sancionó, provoco su expulsión, tal vez buscando una nueva excusa para su enésimo ridículo.


     Y la parte del estadio ganadora, la que llevaba 14 años sin ganarle a su rival rico y poderoso, le gritaba “Nosotros te queremos, Mourinho quédate” porque el entrenador portugués ha logrado lo que parecía imposible.
     Hoy en los foros madridistas unos quieren que Mou se quede y otros que se vaya cuanto antes, unos gritan para que el portugués se haga con el mando absoluto y se vayan Casillas, Ramos, Ozil, Di María, Pepe, Essien, Modric Albiol y hasta el mismo Cristiano si no es feliz con Mourinho. Los otros quieren que venga un técnico que se haga respetar pero sin dedos en el ojo, sin insultos a los rivales y a la plantilla, sin venganzas, sin fobias personales. Un líder y no un caudillo.
     Neptuno, ayer aplaudía a Simeone por su capacidad de unir, por su fuerza para sacar lo máximo de una plantilla limitada y justa en efectivos, a la que cualquier descarte de su rival le haría un papel extraordinario. El Cholo ha sabido unir y fortalecer a un grupo perdedor,acostumbrado a ser “El Pupas”  para convertirlo en Espartaco y sus gladiadores, y que ayer, como en las finales de Europa League se sobrepuso a los pronósticos y luchó los 120 minutos creyendo en un proyecto, rompiendo una tradición basada en el llanto, en la queja y porconsiguiente,  en la derrota.
     Enfrente, una plantilla cara, dividida, enfrentada, desquiciada, luchando en clanes que no se soportan,  entre los que están con El Caudillo y los que no, entre los que siguen al dictador y los que prefieren mantener ideas propias, entre los que han de plegarse a los deseos del “Special One” y los que consideran que el compañerismo sigue siendo una virtud.
     Cuando vino hace tres años, era para acabar con la supremacía culé, para ganar tripletes y demostrar que el mejor del mundo con la mejor plantilla del mundo conseguirá todos los títulos de una tacada. Tres años después, 500 millones mas tarde, una liga, una copa y un equipo hecho un solar, una afición en dos mitades, y hasta la prensa que se pelea en los platós por un plato de jabugo, viendo quien aguanta más tiempo de rodillas adorando al becerro de oro, quien odia más a Casillas, quien insulta más a los señalados en la diana mournhista por ese dedo “que les señala a algunos el camino”.


     Anoche, atléticos y culés, sufrimos juntos, y también, visto lo visto, cantamos juntos el himno del Atleti.

     Y entre bromas, en medio de la fiesta, también cantamos juntos el  "Mou, quédate".