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21 de noviembre de 2012

OBJETIVO CUMPLIDO

     El Barça, un año mas, se clasificó matemáticamente para la eliminatoria de octavos de final con su victoria en tierras rusasXavi. Un partido que parecía preocupante antes de jugarse, pero que el Barça hizo fácil con su juego, que empezó a ganar con la alineación de los bajitos, todos juntos, incluyendo a Iniesta en la banda(donde dicen que no le gusta jugar pero ¡cómo juega!) y que con el gol de Alves(a ver si la mejoría empieza a ser patente y sale el Alves del año pasado) y los dos de Messi, sentenció el grupo, con lo cual, tenemos una semana de champions en la que Tito Vilanova puede hacer pruebas y/o dar minutos a los menos habituales.

     De ayer nos quedará en la retina la jugada de Iniesta en la banda(¡que maravilla!) , los minutos esperanzadores de Deulofeu(si cuidan a este chaval tiene pinta de de gran jugador) y los pases casi mágicos de un Xavi, que cuando está en forma, es como un GPS en la conducción del Barça. Es impresionante verlo con 32 años levantar la cabeza, pensar, analizar, y en apenas unos segundos poner la pelota en el sitio oportuno.

     Tuve que escuchar un rato del partido, ya con el 0-3, y alguien se preguntaba en la emisora de radio, qué seria Messi sin un tipo como Xavi al lado, sin un jugadorazo como Iniesta, sin un socio como Cesc. Y, sinceramente, en ese juego absurdo de imaginar lo que ni ha pasado ni va a pasar, creo que Messi, que hubiera seguido siendo un pedazo de jugador, es posible que no hubiera llegado a ser el mejor jugador del mundo.

     Estos últimos años, hemos podido disfrutar del juego de Messi, sobre todo desde que Pep se llevó por delante a todos los delanteros centros a la antigua usanza que le tapaban el camino, y convirtió al argentino en un delantero inesperado, en un falso nueve, en un jugador que aparece y desaparece, y casi indefendible. Esa aportación de Pep, no hubiera podido hacerla sin una computadora andante como Xavi o sin alguien como Iniesta, que a veces es el extremo que desborda a 3, en ocasiones es el que da el último pase, y en las menos, el que resuelve con  un trallazo desde fuera del área.

     Una generación de gente que, en muchos casos,  se conocen desde que eran pequeños, que algunos  intercambiaron cromos de sus ídolos al salir de clase, que merendaban juntos ilusionados con llegar un día al primer equipo,y que probablemente, ni en los mejores sueños imaginaban  lo que están viviendo. Por eso siguen jugando así de bien, por eso siguen siendo un equipazo, por eso siguen con hambre de títulos. Y por eso nunca están tristes, ni necesitan estar todo el día pensando en lo que ganan, porque ganan mucho, ni en que les reconozcan que son los mejores, porque el mundo se ha quitado muchas veces el sombrero ante ellos.

     Ayer quise brindar por Xavi, un pedazo de jugador que nos ha dado mucho, y al que echaremos de menos cuando la vida, los años, le obliguen a dejar el futbol. Echaremos de menos esos pases al hueco en el que parece que no hay nadie, ese giro sobre si mismo para devolver la pelota al sitio exacto, ese ralentizar el juego para acelerarlo de repente, para que el rival no termine de entender por donde le van a venir los golpes.

      Y yo creo que es el mismo Messi quien más lo echará en falta.    

27 de octubre de 2012

PRINCIPES Y MENDIGOS

20121026_4909365w-350x332     Como todos hemos podido leer, ayer se hizo entrega de los premios Príncipe de Asturias en sus diferentes apartados. Seguro que casi ninguno de nosotros sabríamos que se les otorgó a los eminentes doctores Gregory Winter y Richard Lernes, el de la Investigación técnica y científica, o el de las letras a Philip Roth. Es mas, probablemente la mayoría de nosotros no sabemos quienes son los tres citados.

     Sin embargo, que el premio de este año(como si fuera el premio único) al deporte se lo daban a Xavi y a Casillas, lo sabía incluso gente poco habitual en los programas  futbolísticos, y creo que hemos acabado hartos de leerlo y escucharlo.

     Hoy quería enfocar este articulo analizando el tratamiento que he percibido en la diferente prensa, la  culé y la madridista. Un premio repartido, uno de cada equipo, un canto a la concordia y a la paz.

     En la prensa catalana, el sentimiento ha sido de corrección, casi como pasando de puntillas, sin comprometerse demasiado. Tal vez porque un excesivo elogio hubiera podido interpretarse como adulación a la figura del Príncipe, lo cual no es políticamente correcto en los tiempos que corren, y un desprecio patente hubiera dejado en mal lugar al capitán del Barça. Pero en conjunto no ha sido el tema estrella. Y el trato ha sido, en general, de aprecio y valoración, sobre todo de Xavi,pero también del guardameta blanco.

     Al preguntarle a Tito ha respondido que era un orgullo . La respuesta de Mou ha sido desabrida y sin querer hablar del tema, acabando con un “yo que tengo que ver en eso, eh, yo que tengo que ver” claramente molesto.

     En la acera de enfrente, en lo que coloquialmente denominamos “la caverna mediática” o “la central lechera”, los ataques a ambos han sido desde crueles en unos, hasta desproporcionados en otros, y desde luego, inmerecidos. Si bien es cierto que Xavi,como azulgrana, les da a algunos urticaria, el nombramiento de “príncipe de Asturias “ a Casillas,(y aquella llamada en busca de mejorar las relaciones ) lo ha convertido en una especie de paria del mouriñismo en su versión mas fanatizada. Los seguidores del catecismo de su líder(“amaras a Mou sobre todas las cosas”) han puesto al portero blanco en una lista negra,  y muchos padres habrán empezado a arrancar el poster del guardameta de las habitaciones de sus hijos.  Y de paso a criminalizar(deportivamente hablando) a D. Vicente del Bosque, que ha osado hablar de paz y de concordia, valores que repelen como el Autan a los mosquitos, a los seguidores del nuevo líder.

     Si a esto le añadimos que Casillas,  no ha sido capaz de atender como ellos esperaban, la petición de quien va mendigando puerta por puerta, emisora por emisora,  un voto para su pupilo, entenderemos cómo se estará viviendo en ese vestuario la entrega de premios.

     Un “príncipe” conviviendo con el “mendigo” y ambos enfrentados. El “príncipe” y el “mendigo” compartiendo ese vestuario.

     Como esto siga igual, me da que este cuento no va a tener un final feliz.

Confiesa