Acababa de marcar España el 32-18 y miraba el marcador escuchando los gritos del publico y manteniendo la compostura como presidente de la Real Federación Española de Balonmano. Faltaban escasos minutos para la explosión final, para la proclamación de España como nueva selección campeona del Mundo.
Y su mente retrocedió al 27 de Enero de 2009, en Split cuando España
estaba disputando ante Egipto el puesto 13º en el mundial de Croacia.En esa noche fría y desangelada, ante los ojos de un Juan de Dios Román, presidente de la RFEBM, desde hace un mes escaso, se consuma la caída del balonmano español. La peor clasificación desde hacía muchísimos años en hombres, y una selección femenina que necesita una renovación generacional después de su segundo puesto en el europeo de Macedonia y su no clasificación para los juegos de Pekín.
Y sonríe con satisfacción cuando se acuerda de aquella reunión en un pequeño pueblo de Burgos, ese verano, donde dos amigos le convencieron de que fuese la figura que revitalizase y diese un golpe de timón al balonmano en España. A la reunión estaban convocados más de una docena de presidentes territoriales: Asistieron dos, y otro excusó su presencia por motivos sólidos. El resto… vacío.
Recuerda como a pesar de esto, empezó a trabajar, y como gracias a los apoyos que obtuvo poco a poco, y sobre todo gracias a los clubes femeninos, a los que la anterior directiva había dejado de lado, como siempre, en Diciembre del 2008 salió elegido, consumando el “golpe” en el tan cerrado balonmano español, destrozado en luchas fratricidas en los últimos años de Ricondo.

Recuerda las decisiones que tuvo que tomar rápidamente: el nombramiento de Valero Rivera entrenador con plenos poderes en la masculina, los cambios de los técnicos de selecciones base, y la confirmación de Jorge Dueñas en la femenina. El inicio es difícil: Valero (en 15 días) no consigue levantar la masculina y ocupa ese puesto, 13º a pesar de haber hecho volver a Barrufet a la selección de la que se había retirado, con el fin de amalgamar el equipo.
A partir de aquí, con tiempo y trabajo empieza la mejoría. Las chicas quedan cuartas en el mundial del 2009 (un año después) y los chicos sextos en el europeo. Se mantiene la línea, (a pesar de las feroces críticas de los anteriores mandamases) y los resultados continúan llegando.
El equipo femenino se rejuvenece, y tras un europeo flojo, consigue la medalla de bronce en el campeonato del mundo del 2011, en Brasil. El mejor puesto de todos los tiempos. Los chicos las igualan y consiguen el bronce en el mundial de Suecia, también en 2011. Y después, las guerreras consiguen el bronce en los Juegos de Londres, mientras los chicos caen en cuartos ante Francia, campeona del mundo y olímpica por un gol en los últimos segundos. Al mismo tiempo que se producía esta sustancial mejoría, Juan de Dios consigue traer a España el mundial masculino en Enero del 2013.
Esto ya desencadena un ataque en toda regla de los sectores más inmovilistas del balonmano español. Se dispara con bala contra la situación económica (en Marzo del 2012 se había incrementado el déficit heredado en 50.000 euros), contra el “seguro” fracaso del mundial, contra el clan vasco-catalán que, en su opinión, tiene “secuestrado” a Juan de Dios y ante los que, dicen, ha cedido multitud de privilegios. Se dispara contra Valero, se le tacha de corrupto (algunas actuaciones suyas realmente podían haber sido mejores), se le considera un entrenador acabado. El ambiente en el balonmano español se convierte en irrespirable, y Juan de Dios anuncia que no seguirá tras el mundial.
Acaba de cumplir 70 años y se siente cansado, aburrido de estar siempre en el punto de mira de los que no le perdonan su osadía. El y Valero lucharon juntos, contra viento y marea. Y ahora en un Palau Sant Jordi abarrotado, ante una afición entregada, como lo ha estado la madrileña y la aragonesa en las diferentes sedes, sabe que va a decir adiós.
Pensando qué les deparara el futuro. Sabiendo que el balonmano español ha de decidir en las elecciones de Marzo si sigue por esta senda trazada por él o si vuelve a la senda anterior.
Esta convencido, y se lo confirman algunos de los suyos, de que han mejorado las cosas para muchas federaciones territoriales, que han desaparecido las tensiones continuas, y que todo ello ha redundado en beneficio de todos. Es consciente de que muchos no van a verlo así pero en estos cuatro años los resultados parecen claros, y avalan, o eso cree Juan de Dios, su trabajo.
En el horizonte asoma Hombrados, en lo que parece una linea continuista, aunque con retoques y modificaciones propias sobre todo de cara a los jugadores, dado que el ex portero internacional ha sido representante de jugadores.
Lo que nos depare el tiempo iremos viviéndolo día a día. Ahora sabe que tiene que disfrutar de ese momento, como un español mas, como cualquiera de los que ha visto ganar un mundial cuando todo parecía en contra.
Y se siente feliz en la despedida
Bafumet
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