16 de abril de 2013

LA MEDIA MARATON Y UNOS HIJOS DE PUTA


 

  Puede que el niño de 8 años les insistiera a sus padres en pasar el día viendo a los atletas en la media maratón de Boston.

     O tal vez otra de las victimas se sintiera muy feliz por el madrugón que le permitió un asiento en primera fila desde el que poder hacer esas fotos a los atletas a los que admiraba, y su vida acabó tan solo porque eligió una silla de la acera izquierda y no una en  la derecha.

     En las sillas  de la derecha, estaba sentada la familia de Javier, uno de los atletas amateurs.  Venían desde España, ahorrando para pasar unos días de vacaciones, que ellos se prometian muy felices,  aderezadas con esa ilusión de siempre  que era participar, que era correr (nunca soñó ganar, tan solo superar la marca del año anterior). Ocuparon sus asientos animando a los que iban llegando. Apareció Javier y su familia se puso en pie, aplaudiendo. No era su mejor marca, pero había dejado todo lo que llevaba en esa carrera, se había esforzado para lograr alcanzar la meta. Y mientras la cruzaba, su familia aplaudía a rabiar, con lagrimas en los ojos. Su mujer sabia de las horas de esfuerzo, de lo que representaba acabar en un puesto entre los 1000 primeros. Sin podios, sin fotos, sin fama.

     De  repente el cielo se quebró, la tierra pareció encogerse sobre sí misma, y algunos atletas y muchos espectadores fueron arrancados de cuajo y la onda expansiva los lanzó unos metros más allá.

     Algunos se levantaron, aterrados, temblorosos y miraron en dirección a los asientos de su familia. Otros se quedaron inertes, sin poder levantarse, con la amenaza de muerte rozandoles la piel. En total, y de momento, 3 personas perdieron instantáneamente la vida. Se los llevó sin que pudieran quejarse, ni siquiera sentir el miedo de morir, entre esos tres, el niño de 8 años.

     Unos cuantos, alrededor de 200, están heridos en diferentes hospitales, y de estos 200 un tercio han perdido alguno de sus miembros, han quedado mutilados, vivirán el resto de sus vidas, si son capaces de seguir viviéndolas, sin piernas, o sin manos, o ciegos.

     Se preguntarán el por qué de esa barbarie, y tendrán que convivir cada día, cada noche, con el miedo, vivirán despertándose a medianoche y seguirán oliendo como ayer, seguirán sintiendo el humo cerca, seguirán sintiendo la punzada de dolor, el olor del miedo y harán como que viven, pero les costará seguir viviendo.

     Y todo porque unos tipos siguen queriendo imponernos una lucha en la que están ellos solos y en la que los demás no podemos combatir con sus mismas armas(afortunadamente), y siguen en su locura enviándonos sus bombas, culpándonos(culpando a ese niño de 8 años y a sus padres, culpando a los que iban a ver a su hijo correr, culpando a los que iban a dejarse sus cuatro euros ahorrados para poder cumplir su sueño, participar), condenándolos , asesinándolos en nombre de no se qué dios, de no se qué idea, o de no se qué historia que ninguno hemos vivido.

     Y los demás, los que rezamos para que nunca nos toque, los que nos mordemos los puños en cada atentado, seguiremos desesperadamente en silencio, nos manifestaremos con las manos blancas, pediremos que haya paz, y ellos, desde sus bunkers llenos de esclavas y buenos manjares, seguirán en su guerra, que nunca fue santa pero que cada vez es mas ruin y sin sentido..

   

 Y nos tendremos que conformar con seguir llamándoles,cuando nadie nos oiga  HIJOS DE PUTA








10 de abril de 2013

HEROES Y EN SILENCIO


     Muchas veces les tenemos envidia. Los consideramos unos idolos, como unos super heroes de nuestros comics que siempre están fuertes, que siempre corren, que casi siempre ganan. No es habitual que pensemos en ellos como unos seres humanos, igual que nosotros, con sus mujeres o novias, con sus hijos, con los problemas de las notas, enfadados con la pareja o preocupados porque su pequeño llegue tarde si sale de noche y el movil esté fuera de cobertura.

     Y de repente, un dia te enteras de que uno de ellos(en nuestro caso, dos) tienen una enfermedad muy grave, te enteras de que su vida corre peligro, de que estan en un hospital, con sus tubos, con su medicacion, con sus familiares rodeandoles, asustados.

     A veces uno se imagina que son como unos robots, que estan encerrados en un hangar y que dos horas a la semana los sacan para que nosotros, los aficionados, nos alegremos o enfademos, para que les animemos por un gol o una parada o recriminemos que llegan tarde a un cruce o que se han equivocado de alineación.

     Y en ese momento, toman vida las personas, no el mister Vilanova o el defensa Abidal, sino Tito y Eric, dos buenas personas que sufren si sus hijos suspenden o les duele el estomago si han bebido, o tosen si tienen el pecho cargado. .

     Personas que se enfadan, que se asustan, que se ilusionan , que rien y lloran, que sufren y disfrutan. Como cualquiera de nosotros

     En estas dos semanas hemos asistido a la recuperación de nuestro entrenador, Tito Vilanova, que tras pasar unos meses en Nueva York(y no precisamente de turismo, recibiendo ese veneno que tienen que darles a los enfermos de cancer para que se curen), tras sufrir durante esos meses en los que compatibilizaba su dolor con su trabajo, en el que alternaba las sesiones en una sala de oncologia con visionados de partidos y charlas con -Roura para intentar encontrar el equipo ideal para el siguiente partido, ha vuelto para quedarse, para darnos la mejor noticia, para permitirnos a los barcelonistas brindar por la ilusin de verlo de nuevo en casa, de saber que esta de nuevo en la banda para intentar darnos alegrias deportivas.

     Y la semana pasada, Eric Abidal pudo de nuevo sentirse futbolista. Dejando atrás aquel mes de Marzo en el que le dijeron que estaba enfermo, y el siguiente Marzo en el que le dijeron que “aquello” se habia reproducido, y que necesitaban un trasplante.

     Entonces, muchos empezamos a pensar en Eric y no en el defensa blaugrana, empezamos a rezar(porque su Dios y el nuestro, o son el mismo o tienen que escucharnos a todos a la vez) para que siguiera vivo, para que ganara esa lucha personal ante una rival que, nos de la ventaja que nos de, acaba ganando la partida.

     Tito y Eric, Abidal y Vilanova, nos han dado una leccion de entereza, y representan, al menos en mi imaginacion a todos esos heroes como ellos, que en silencio, sin publicidad, cada dia luchan para superar esa enfermedad, cruel y traicionera, la que siempre nos obliga a inventar eufemismos para nombrarla, como si su nombre nos aterrorizara con solo  pronunciarlo.

     La presencia de Tito en la banda, gritando, lanzando el puño al viento, y la de Abidal en el campo, cortando balones, despejando y corriendo, han sido la mejor victoria que nos ha dado la semana. Y muchos de nosotros nos imaginamos de nuevo a Eric y a Tito compartiendo la Champions en lo mas alto, en el estadio abarrotado, y con lágrimas en los ojos, ellos y nosotros, compartiendo un milagro.

     Heroes y en silencio lo he titulado, porque todos conocemos a alguno de ellos, que en lugar de hundirse en su enfermedad, de regodearse en su dolor, se obligan a arrancarse una sonrisa, se comen las lagrimas y lloran “padentro” como aquella heroina de la novela de Dulce Chacon, y hasta se permiten bromear cuando vamos a verlos.

     Yo, en mi modestia,les dedico este articulo a Eric y a Tito, pero sin nombrarla, tambien se lo dedico a una amiga argentina y  un poco canaria, que pasa por mi blog con frecuencia, a la que conozco de twitter y a la que quiero un monton. Y a otro amigo, tambien seguidor del blog, de antes y de ahora, que lo  ha sufrido de cerca y a una amiga que perdió a su hermana no hace mucho.

     Y por todos esos desconocidos para mi,que  forman parte de vuestras vidas , que comparten hueco en el corazón al margen de colores y banderas.    



     Va por ti, amiga.     Va por todos ellos.
    
   

6 de abril de 2013

EL TRABAJO PERFECTO


  Dice Florentino Pérez que ante el Galatasaray hicieron el trabajo perfecto. Y esta vez le tengo que dar la razón, pero con un ligero matiz. A mí me pareció exagerado.

     Entiendo que ante el Manchester, y viendo que las cosas se pusieron complicadas(cosa que ya imaginaba Florentino cuando se reunió con Villar y Platini, por eso lo hizo) sacara el comodín del árbitro. Lo veo bastante lógico. Si  en el juego tienes un comodín y te sirve para convertir un mísero trío en un póquer ganador, estaba en la obligación de usarlo. Uno cuando compra algo tiene que utilizarlo. Y esa máxima que la mayoría intentamos enseñar a nuestros hijos, el presidente blanco la aprendio siendo muy joven. Se compra solamente  lo que es imprescindible. Y este comodin lo era.

     Incluso fue bastante lógico conseguir que sacaran la bola del Galatasaray sin dar muestras el dueño de la “mano inocente” de ninguna expresividad cuando notó el calor o el frio de la bola turca. Eso se ensaya y sale bien.

     Pero gastar otro comodín ante los pobres turcos, alguno de los cuales tendría complicado jugar en España sin tener que pagarse el chándal, es exagerado. No por nada, que no me refiero a que les de vergüenza(a Mesalina y  Popea les van  a hablar de rubor) sino porque podría “dar el cante”.

     Dos penaltis  escamoteados y un gol en fuera de juego el mismo día en el que Ibra marca contra el Barça en otro fuera de juego, este de casi 2 metros, el día en el que el empleado de turno se inventa que en los corners contra el Barça solo pueden estar 9 para que sea más fácil(y al final lograron el gol), puede hacer que se levanten las sospechas contra Platini y Villar(aquel que se puso la camiseta del Real Madrid en una resaca tras una cena pagada por nosotros, quiero decir,por la Federación que mantenemos con dinero público), y una cosa es que se piense que un arbitro está corrupto(que es como pensar que algún político robe, tienes muchas posibilidades de acertar) y la otra es que se acabe sabiendo los motivos por los cuales pasan tantas cosas raras y tan seguidas y siempre en la misma dirección.

     Creo que se han pasado, y puede que tengan que recular. Porque parafraseando la cita bíblica: “No solo de robar vive el hombre”,  los hay(que sí, que entre los árbitros los hay, no penséis que todos son como esos que estais pensando.) que se miran en el espejo antes de salir de casa y que pueden ir por la calle con la frente levantada.  Y esos no van a permitir que los mezclen en ese esperpento ridiculo y con tufo a siglo pasado. Hay muchos árbitros que viven de su trabajo y no reciben nunca sobres, salvo las cartas del banco,que son los únicos que recibimos la gente honrada.
     Aunque tambien los hay que no ocultan que son de un equipo desde pequeños, y es de suponer que han obrado en consecuencia.

     Seguramente Platini estará preocupado, y tal vez, aquel pacto que me insinuaba alguien en lo que yo interpreté como una broma, consistente en ayudar al equipo blanco a cambio de que Mou dejara los insultos, tenga que romperse en semifinales por exagerados.

     Una cosa es comprar a un juez, como ocurrió con aquel que en un juzgado cerraba los ojos y se decantaba por quien le ponía el sobre mas grande en una de sus manos, a modo de balanzas, y otra es que se entere todo el mundo y acaben enfadándose con el que manda, y pueda perder el sillón, y lo que va en el cargo.

     Ahora es el momento de leer aquel poema de Miguel Hernández, mi paisano, que escribía(y viene que ni pintado para este Barça, este momento, y estos tiempos):

Los bueyes doblan la frente,
imponentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

 
 
     Que no piensen que vamos a doblar la frente, eso quisieran. Si nos la quieren doblar tienen dos opciones: o nos ganan en el campo o nos envían a sus sicarios. Lo intentaron contra el Milán, y no pudieron. Lo han vuelto a intentar en Paris, y espero que tampoco lo logren.

     Y a lo mejor se asustan y dejan de intentarlo. .

     Aunque si acaban siendo unas semifinales limpias, hay uno que no tiene ninguna opción.


1 de abril de 2013

SE SUSPENDE LA PROCESION DEL CLAVO ARDIENDO


   
Cuando acabó el partido de Vigo con el empate a 2, pensé en que nos venía una semana complicada. Pensé en los Ronceros y los Juanmas, en los Juanvis y los Indas, nazarenos de honor en la Cofradía del Clavo Ardiendo, la única cofradía que cada año, por estas fechas, suele aparecer con sus palmeros al frente, prietas las filas, para enfrentarse al enemigo de siempre.

     Afortunadamente, el Zaragoza logró sacar un valioso empate ante el Real Madrid y ante Undiano Mallenco, que hizo lo que pudo, pero sus compañeros de blanco no le acompañaron en el esfuerzo. Y, como cuando la lluvia obliga a suspender una procesión, los nazarenos virtuales se quedaron sin poder lucir la peana de Mourinho sobre el imaginario paso, y se les quedaron ahogadas en las gargantas las saetas dedicadas al portugués, unas saetas que tal vez hablaran de su gran capacidad para extirpar a gente como Casillas para seguir siendo el mejor.

 


   Ya estaban las crónicas escritas hablando de que 11 puntos eran superables


, del Tamudazo, y de los dodotis que iban a agotarse en Barcelona. Los Ronceros de turno simultaneaban la retransmisión del partido de los suyos con la crónica en la que hablaban de la remontada,de la épica, del Cid y  de que 9 semanas con el Madrid detrás  “son molto longas” y en la que desempolvaban la retahíla de favores al Barça, casi todos sacados del imaginario madridista que sigue viendo robos en los arbitrajes que no son made in Plaza.

    Con el silbido arbitral en Vigo, acabó un partido en el  que el futbol brilló por su ausencia, en la que los suplentes del Barça, excepto Tello y tal vez Montoya, no demostraron capacidad de desbancar a los titulares, y pese a ello pudieron ganar si el árbitro se hubiera arriesgado a irse otra semana a la nevera, señalando el clarísimo penalti que le hicieron a Messi, pero en el que, siendo honestos, el empate fue un justo resultado.

     Pero a continuación el Real Madrid de Mourinho no demostró nada  (lo cual tampoco es novedad) excepto  que la liga no es algo que les interese por aquello de verlo imposible y el desgaste sería excesivo probablemente para seguir siendo segundos. Otro reparto de puntos que dejaba las cosas igual. Y por si faltaba algo, el tercer clasificado, el Atlético de Madrid, también repartía puntos ante el Valencia, dejando la clasificación como al principio, pero con una jornada menos.

     Esta semana, teóricamente, alguien temía que se hablara de Casillas, relegado al puesto de suplente, probablemente de forma justa por el gran estado de forma de Diego López, pero como su suplencia sería fácilmente entendible, lo ideal era ni siquiera convocarle, ni en liga ni en Champions. Que se sepa quien manda en el vestuario, que se sepa que si Mou sigue(que seguirá, démoslo por hecho) querrá aun más poder, y exigirá unas cuantas cabezas más en sendas bandejas de plata.

     Los periodistas de bufanda, los que son primero Mourinhistas, luego madridistas, y si acaso, al final, se acuerdan de la carrera que estudiaron, soñaban con una victoria blanca que no les obligara a efectuar esas piruetas imprescindibles para seguir justificando al amo Mou pero sin denostar demasiado a Casillas, por si acaso el portugués acaba yéndose(si encuentra una oferta lo suficientemente atractiva) y se quedan colgando de la brocha, que ellos se tienen que quedar y necesitan seguir disfrutando de comilonas gratis y jamón de pata negra.

     Pero tras el empate en La Romareda, tras decir Mourinho que la liga ya estaba perdida hace mucho tiempo, y afirmar´en rueda de prensa, que Diego López es el titular y que Casillas “ni está ni se le espera” me temo que volveremos a hablar del portero, que pasó, por obra y gracia de Mou, de ser el mejor portero del mundo, a ser suplente, primero de Adán y ahora de Diego López.

    
     Y esa prensa no tienen ni un mísero clavo ardiendo al que agarrarse.